Hay cuatro puntos clave en los cuales Usted como cliente, podrá buscar las referencias de calidad requeridas al momento de encomendar sus impresos.

Este es un elemento fundamental para definir un buen trabajo de impresión.
Un error de registro crea “fantasmas” de color, y se lo reconoce por el corrimiento de los colores que componen la imagen. No pueden admitirse errores de más de una y media décima de milímetros. Su sola presencia arruina definitivamente cualquier diseño.

Elemento esencial y crítico de la tecnología offset, que se basa en la propiedad del agua de rechazar cierto tipo de tintas.
El mal secado, el “retinte”, el empastado, las ráfagas de impresión flojas, los sectores sin un color, hasta las diferencias de registro por estiramiento de papel, son las variables que el buen Jefe Técnico debe controlar para lograr calidad óptima.

Conocido técnicamente como “croma”, se refiere a la concordancia de colores del impreso con el diseño original.
Por cierto que es imposible recrear todos los colores del espectro visible en la impresión, pero informándose sobre los límites técnicos, o con la ayuda de una prueba de color profesional, el cliente podrá anticipar la calidad final de su impreso.

Finalmente, algunos detalles de terminación por gruesos pueden destruir cualquier buena impresión.
Si el folleto está mal doblado, la tarjeta mal cortada, la revista mal compaginada, el libro mal encuadernado o el afiche mal “refilado”, su efectividad y su imagen frente al público se habrá deteriorado por la mala elección del servicio de imprenta.